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02 Enero 2017

Dios nos hace SANTOS por la SANGRE de su Hijo.

Porque Yo soy Jehová vuestro Dios; vosotros por tanto os santificaréis, y seréis SANTOS, porque Yo soy SANTO; así que no contaminéis vuestras personas con ningún animal que se arrastre sobre la tierra” – (Levítico 11:44).

Algunas personas piensan que ser SANTO es ser raro. ¡No! Significa ser diferente. Tenemos muchos cristianos realizando cosas no bíblicas que proclaman ser santos y en realidad son sólo raros. La SANTIDAD no se obtiene por lo que vestimos, ni donde dormimos, ni qué comemos, ni cuántas cosas espirituales hacemos. No es principalmente ni por la forma de vestir, ni el estilo de peinado. Ni llegamos a ser santos por vivir en una comunidad, monasterio o convento. No existe santidad en un hueco. Dios nos hace SANTOS por la SANGRE de su Hijo. Y en respuesta a su gran AMOR, nosotros procuramos vivir vidas santas porque le amamos. La SANTIDAD es un estado de ser, no de hacer. Ésta es producida por Dios; es el carácter desarrollado por Dios que crece en nosotros al nosotros crecer en nuestra relación de amor con Dios.

Haga un inventario de su vida. ¿Dónde necesita empezar a hacer cambios para vivir un estilo de vida más santo? ¿Está al tanto de alguna área en su vida en la cual no vive en obediencia al llamado a vivir santamente?

 

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