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20 abril 2017

Lo que Habrá de Venir

Hay dos tipos de esperanza. Una es la esperanza del futuro inmediato y la otra es la esperanza de la vida en la eternidad. El gran problema de muchos creyentes es que no saben poner estas dos esperanzas en equilibrio y basan todas sus expectativas de formas desproporcionadas.

Las dos esperanzas están unidas y no debemos separarlas para nada. Las cosas temporales están directamente conectadas con la eternidad. Algunos tienen el problema de que no quieren hablar mucho de cosas de la tierra porque se sienten “muy terrenales” pero la forma en que vivimos nuestro presente tiene que reflejar la fe que tenemos en nuestra eterna salvación.

Por ejemplo cuidar tu cuerpo demostrará tu consagración ya que la Biblia dice que debemos glorificar a Dios en nuestro cuerpo y que somos su templo. 1 Corintios 6:20

Si estamos consagrados de verdad vamos a cuidar tanto el interior como el exterior, porque a todo lo creo Dios. El problema es ser extremista y desequilibrado. No podemos nunca olvidarnos de que un día tendremos que comparecer ante el tribunal de Cristo ya que todo hecho en la tierra produce un eco en la eternidad nuestra vida terrenal, es al final, solo un punto inicial en la eternidad y todos nuestros actos nos traerán recompensas o pérdidas según lo que nos dice: 2 Corintios 5:10

Tener en claro y presentes estas verdades eternas produce en nosotros una vida de obediencia y éxito. Enfócate en tu futuro inmediato de la misma forma que para la eternidad. Abre tus expectativas para la mejor en lo inmediato de la misma forma en que no pierdes de vista que todo apunta a llevar el fruto hacia lo alto en las moradas eternas. La Biblia nos alienta a conquistar nuestras metas y a ser exitosos guardando su palabra, sin perder de vista que al final de la carrera debemos presentarnos aprobados por Dios.

Dios quiere darte lo mejor de lo mejor ahora y en el cielo. Cada tribulación o angustia producen una fe mayor y una posibilidad de ver su mano poderosa. Aférrate a la esperanza de que si Dios nos destino a la recompensa más grande del universo ¿Cómo no te ayudará en tus cosas temporales? ¡Claro que lo hará! No pierdas la fe, porque esa fe te llevará a grandes cosas. Hoy Dios te dice que profetices los deseos de tu corazón, que los veas en la fe, que los esperes y trabajes en ellos, porque vamos camino a la gloria eterna y ese camino es de “gloria en gloria” eso que te parece imposible hoy Dios te dice “Verás mi gloria”, “Te recompensare” “No Bajes los brazos”. Los que esperan el cambio de sus hijos lo verán, los que esperan un nuevo empleo lo tendrán, los que están atados y oprimidos ¡¡serán libres!!
Nuestro Dios es grande y traerá salvación en todas las áreas; aférrate a él y mira solo hacia delante y hacia arriba, nunca mires hacia abajo o hacia atrás, ¡¡Solo camina hacia el futuro!!- En Isaías 64:4 nos dice: “Fuera de ti, desde tiempos antiguos nadie ha escuchado ni percibido, ni ojo alguno ha visto, a un Dios que, como tú, actúe en favor de quienes en él confían”.